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LA SAETA COMO CANTE

06 Abr

El pasado Viernes Santo, día 3, el Diario de Cádiz, en su página de Opinión publicaba una tribuna, titulada “Del canto al cante”, escrita por Antonio Montero Alcaide, en la que nos hacia un “casi” completo recorrido del origen de la saeta, desde, tal como cita el autor, la alta trocha de los almuédanos árabes, el desfiladero de las intrigas judías y los cordeles de las advertencias cristianas, poniendo como ejemplo que Fray Diego de Valencina, fue uno de sus principales valedores, al sostener que fueron sus hermanos franciscanos los que interpretaban “saetas penetrantes” con motivo de las procesiones de penitencia, continuadas luego en los cantos de los rosarios de la Aurora, las novenas de la Ánimas y las rondas de los Hermanos del Pecado Mortal.

No cabe duda alguna que los citados cantos religiosos conformaron el sustrato o el eslabón de la saeta actual.

Pero el autor, aunque hace referencia a la saeta flamenca, como el inicio del pase del canto al cante, se queda ahí, y es por ello, por lo que digo que el recorrido es “casi”, pues falta decir, que el aflamencamiento de la saeta se inició con la llamada “toná litúrgica”, posiblemente la primera manifestación cantaora de la saeta, de estilo monótono dado el origen semítico de sus antecedentes.

La saeta flamenca coincide con la inicial etapa pública del flamenco, de ahi que sea la Toná, cante sin acompañamiento musical, en sus vertientes de martinetes o carceleras, junto con la seguiriya, la más antigua manifestación de las saetas flamencas, y no por casualidad que fuese, según apuntan todos los datos, un gitano de Cádiz llamado Enrique “El Mellizo”, quien iniciara el aflamencamiento de la misma, creando la saeta gaditana por “carcelera”. Más tarde, otro gitano de Jerez, Rafael Ramos Antúnez, “El Gloria”, dío un nuevo giro a la saeta flamenca dotándola de una característica muy personal, dando lugar a la nueva saeta flamenca, hasta llegar a la denominada saeta “sevillana”, creación de Manuel Centeno, como última evolución de la saeta flamenca.

Podemos decir por tanto, que dado que la antigua saeta tenía un cierto carácter de anonimato, ésta hubiese desaparecido sino fuese por su aflamencamiento realizado en sus inicios por los gitanos, pues que se sepa, solo ellos cantaron por Tonás.

Quede claro pues, que no he pretendido enmendar la plana a nadie, solo complementar unos datos para los aficionados que siguen el blog: “El cuarto de los Cabales”.

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Publicado por en 6 de abril de 2015 en ¡Al liquindoi!

 

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