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¿SE HA OLVIDADO JOSÉ MERCÉ DE CHARAMUSCO?

El pasado día 12, en las Bodegas de Gonzalez Byass de Jerez, tuvo lugar un recital, cuyo protagonista era el cantaor José Mercé, rama frondosa de un árbol centenario, discípulo aplicado de la escuela jerezana de Paco la Luz, emparentado con “El Sernitas“ y “El Sordera”, por apellido y por cante, lo que le ha llevado a conseguir un general reconocimiento por la afición más ortodoxa, y por ende numerosos premios, por su cante desgarrado y profundo, como es la Soleá de Charamusco cuando dice:


¡Que tengo yo en mi memoria, primo,

que a mis años recordaba

a un gitano charamusco

y su cante por soleá.

Qué locura y qué momento,

yo no lo puedo explicar!

Al citado recital asistí con la esperanza de poder oir a José, en su Jerez natal, ese Jerez del que tanto se ha quejado que no lo llamaban, pero he aquí mi sorpresa que la mayor parte de su repertorio fueron baladas y boleros, dejándonos, supongo, a los aficionados que asistimos con la miel en los labios, tras interpretar magníficamente, como él sabe ”La Salvaora”, acompañado al piano, y luego por la guitarra una malagueña del Mellizo y un corto cante por soleá, además de las bulerías al final de su actuación.

Independientemente de la libertad del artista para cantar lo que le venga en ganas, es responsabilidad de la organización, sobretodo, cuando se cita a José Mercé en Jerez, poner en el programa que interpretará sus éxitos más reconocidos, con lo que nadie se puede llamar a engaño, como me sentí yo.

Ya al llegar me llamó la atención que el público no era, ese público habitual a un recital flamenco, pues alli no hubo en sus inicios ni olés, ni grandes palmas en las primeras actuaciones.

En resumen, me quedé, como cuando niño le pedía a los Reyes Magos un balón de reglamento, y te ponían uno de badana, igual de redondo, pero de menos calidad. Porque lo facil es que un cantaor de flamenco cante boleros o baladas, lo difícil es que un cantante de boleros y baladas cante por lo menos por fandangos. ¡Éso, sería mérito!

 
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Publicado por en 31 de agosto de 2016 en ¡Al liquindoi!

 

CIEN AÑOS DE CANTE GITANO

 
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Publicado por en 31 de agosto de 2016 en Cien años de cante gitano

 

Santiago Donday, cantaor

Santiago Sánchez Macías, para el arte “Santiago Donday”, fue una excepción en el mundo del flamenco, como en su tiempo, lo fue tambien Joaquín El de la Paula, en su natal Alcalá de Guadaira, pues ninguno de los dos, siendo grandes intérpretes del cante gitano por excelencia, nunca quisieron ser profesionales. Santiago prefirió ser fragüero, como lo recogió Colita en su cámara, para la primera edición, en 1975. del libro “Luces y Sombras del Flamenco” de J. M. Caballero Bonald.

Santiago nació en Cadiz en el año 1932, bautizado en la Iglesia de Santa Cruz, hijo de Seis Reales y María la Sabina, ambos cantaores.

Aunque de origen jerezano, Santiago supo, sin embargo, interpretar los cantes de Cádiz, tal como sostenía Fernando Quiñones, de una manera muy especial con “su voz bronca, quemada y notablemente hermosa para los cantes mayores”. Haciendo un cante de enjundia y de añejo sabor, que sólo realizaba en determinadas ocasiones cuando se sentía muy motivado, de ahí que su cante fuese improvisado, pues como decía José Fernández Melu, ”él sólo cantaba su pena”.

Una noche de mayo de 2004, se nos fue Santiago para aquellos que sentimos el Flamenco como algo anárquico, personal, no imitativo y profundo, perdiendo también
Cádiz, uno de sus últimos baluarte del cante. ¡Descanse en paz quien tanto arte nos dió!


 
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Publicado por en 31 de agosto de 2016 en Voces de Oro

 

Opinión de Caballero Bonald sobre Santiago Donday

Caballero Bonald dijo: “Donday no se somete a normas previas de estilos; se sitúa en ese terreno de las improvizaciones – de lícitas causas pero de peligrosos efectos – que ha podido dar, en los mejores casos, algunos ejemplos realmente válidos, como ciertas creaciones tipìficadas por el anáquico y genialoide Manolo Caracol”

 
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Publicado por en 31 de agosto de 2016 en Opiniones

 

UN FIRMAMENTO A MEDIA LUZ

Hola amigos y amigas: tras este periodo vacacional que, debido a una averia técnica, pues tambien los ordenadores tienen sus días buenos y malos, por lo que parece, pero ya estoy de nuevo con vosotros, y quiero aprovechar esta ocasión para lamentar la pérdida de tres verdaderos artífices de nuestro singular arte flamenco.

En nuestro firmamento del mundo flamenco, lo de firmamento lo digo por las grandes y brillantes estrellas que este mundo ha dado, y que por desgracia no suelen ser sustituidas facilmente por otras, salvo raras excepciones, que aparezcan con luz propia.

Precisamente este último tiempo ha sido malo para el flamenco, a pesar de los muchos y variados conciertos y festivales, pues durante el mismo ha tenido lugar la pérdida, en primer lugar, un día 30 de junio, se apagó una de las estrellas que relucía con luz propia, Juan Carmona Carmona “Habichuela”, genial gitano, maestro de la guitarra, nacido en Granada en el año 1933, perteneciente a una vieja familia flamenca cuyo patriarca fue su abuelo, Tío José “Habichuela el Viejo”, destacando siempre por su profesionalidad y amor a la sonanta.

El dia 13 de julio falleció otra de las relucientes estrellas que en este firmamento tambien ha brillado con luz propia, Juan Peña “El Lebrijano”, de la casa lebrijana de los Peñas, quien hizo del flamenco su campo de experimentación musical sin abandonar la pureza de sus raíces, como demostró a lo largo de su fructifera carrera hasta los 75 años.

Y por último, el día 30, también del mes de julio, se nos fue otra estrella que siempre nos iluminó con su atrevido cante, desde la más pura ortodoxia, un artista por excelencia, José Menese Escott, para el arte José Menese, quién, a los 74 años, nos ha dejado todo un recital de vida cantaora.

¡Descansen en paz, todos y cada uno de ellos, allí donde hayan querido estar! 

 
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Publicado por en 13 de agosto de 2016 en ¡Al liquindoi!

 

CIEN AÑOS DE CANTE GITANO

 
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Publicado por en 13 de agosto de 2016 en Cien años de cante gitano

 

LA SIGUIRIYA JEREZANA

La siguiriya de Jerez, otra de la escuela siguiriyera, considerada como núcleo de germinación de las antiguas siguiriyas, originadas por la evolución de los romances, fue, según Manuel Ríos Ruiz, Paco la Luz quien arrancando de su siguiriya:

Mi hermana Alejandra

a la calle me echó.

Dios se lo pague a mi hermano Currito

que me arrecogió.”

La hizo renacer de una manera definitiva, mediante la incorporación de un eco doliente y sujestivo a la vez, así como desgarro y compás en sus tercios, haciéndola más dramática, dotándola de una matización especial en sus tercios más largos, y convirtiéndola en la siguiriya que prevalece entre los cantaores jerezanos, junto con la de Manuel Molina, El Marruro y El Loco Mateo, todas ellas continuadas por Frijones, Juanichi El Manijero y la superlativa versión de Manuel Torre, difícil de superar por su jondura emocional.

 
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Publicado por en 13 de agosto de 2016 en Palos flamencos

 
 
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